Reyes Sánchez García/ diciembre 12, 2022/ Gestión de la calidad/ 0 comentarios

Tiempo de lectura: 5 minutos

Hoy me gustaría repasar las diferencias entre las pruebas funcionales y no funcionales. Básicamente, la diferencia es “qué” se ha desarrollado, ¿funciona o no? (pruebas funcionales) y, “cómo” funciona lo que vamos a probar (pruebas no funcionales). Además, te voy a dejar algunos ejemplos de post relacionados donde podrás profundizar más en cada tipo de pruebas.

 

Índice de contenidos

Pruebas funcionales y no funcionales

¿Qué son las pruebas funcionales ?

Las pruebas funcionales son las pruebas que se basan en los requerimientos del producto o servicio que se está desarrollando. En otras palabras, estas pruebas evalúan las funciones que debe realizar el sistema desarrollado. Estas pruebas se efectúan en todos los niveles de prueba, y se suelen utilizar técnicas de caja negra para su diseño. Puedes consultar este post para más información: ejemplos de prueba de caja negra.

Para diseñar o ejecutar las pruebas funcionales, necesitas haber revisado previamente los requerimientos del producto: bien los requisitos de información o las historias de usuario (para entornos ágiles)

¿Qué son las pruebas NO funcionales?

Por el contrario, las pruebas No funcionales, evalúan las características del sistema desarrollado. Se suele responder a las siguientes preguntas: ¿es fácil de usar?, ¿funciona a la velocidad adecuada?, ¿están protegidos los datos que se intercambian o almacenan? En otras palabras, comprobamos “qué tan bien” se comporta el producto creado o modificado. 

Asimismo, es importante tener en cuenta que estas pruebas se deben realizar en todo los niveles de prueba y también es recomendable emplear técnicas de caja de negra para su definición. A diferencia de las pruebas funcionales, para estas pruebas, es necesario tener conocimientos especiales sobre estas características que se desea validar.

A continuaciones, te dejo algunos ejemplos de pruebas no funcionales:

Pruebas de Usabilidad

En primer lugar, tenemos las pruebas de usabilidad. El objetivo de estas pruebas es saber cómo puede realizar las tareas, el usuario, para llegar a su fin. En detalle, asegura la estética de la interfaz para el usuario, la capacidad de ser aprendido, la accesibilidad o la protección ante error del usuario.

Lamentablemente, estas son una de las pruebas olvidadas continuamente debido a la especialización que tienen y a la poca sensibilización al respecto.

En concreto, la accesibilidad se centra en que las webs sean aptas para todo tipo de usuarios, con capacidades especiales de visión o audición.

Para más información puedes consultar el post

Pruebas de Seguridad

En segundo lugar, presento las pruebas de seguridad. Estas pruebas son necesarias para garantizar una correcta gestión de la información. Es necesario asegurar que nuestro sistema no tiene vulnerabilidades o agujeros de seguridad que puedan ocasionar un filtrado o exposición de datos de carácter personal de sus usuarios.

Para ello, existen múltiples herramientas que te ayudan a monitorear tu web y analizarla de forma periódica. En el siguiente post, puedes encontrar algunos tips que te serán muy interesantes.

Pruebas de Rendimiento

En nuestro tercer ejemplo, tenemos las pruebas de rendimiento. Estás pruebas no funcionales, aplican a cómo se comporta el sistema con respecto a sus tiempos de respuestas para las distintas tareas que podrían realizar, en las situaciones de entorno en las que se podría encontrar. En otras palabras, se evalúa el tiempo que tarda el sistema en procesar las distintas tareas en las posibles situaciones en las que se puede encontrar. Por ejemplo, cuando muchos usuarios efectúan la misma tarea de forma simultánea, o cuando el sistema tiene programadas otras acciones de forma paralela.

También intenta identificar situaciones extremas, para conocer los límites del sistema.

Para más información puedes consultar el post relacionado.

Existen otros tipos de pruebas no funcionales, que puedes consultar en los post:

Conclusión: Tanto pruebas funcionales y no funcionales son necesarias para tener calidad

Es importante diferenciar y conocer las pruebas funcionales y no funcionales. En consecuencia, gracias a ello podremos estructurar y definir planes de pruebas más ambiciosos, con una cobertura más completa. Además, siendo conscientes de cuáles son esas pruebas, tanto funcionales como no funcionales, podremos asegurar la calidad en áreas donde quizás ni siquiera se ha tenido en cuenta previamente. 

Como Tester y miembros de un equipo QA debemos transmitir la importancia de las pruebas no funcionales, para mejorar la calidad de nuestro producto, servicio y la imagen de nuestra organización.

Si te ha gustado este post, deja un comentario o suscríbete al blog y estarás al tanto de las novedades.

Quizás te puede interesar

 
Compartir esta entrada

Dejar un Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*
*