Reyes Sánchez García/ abril 1, 2020/ Metodología y ágil/ 0 comentarios

Tiempo de lectura: 2 minutos

Las metodologías ágiles han traído innumerables mejoras en los procesos y en las técnicas de desarrollo de software. Una de ellas, el TDD (Test-driven development) nos permite hacer un proceso de ingeniería inversa, definiendo en primer lugar la prueba a validar,  en segundo lugar desarrollando el código que valida dicha prueba y una vez aceptado, refactorizando para optimizar ese código. De esta forma obtenemos un código que funciona y está verificado desde un primer momento, pero además hay otras ventajas del desarrollo guiado por pruebas.

Las 5 ventajas del desarrollo guiado por pruebas

Mayor rapidez de desarrollo

La acción de escribir las pruebas que van a verificar el desarrollo requiere de una importante acción de análisis. Con lo cual, al desarrollar posteriormente la solución tenemos más información y por lo cual somos más certeros en dicha solución. Además, una vez realizado, ya tenemos la prueba que verifica nuestra nueva funcionalidad con lo cual queda verificada rápidamente.

No suele ser necesario utilizar depurador

Al analizar la casuística del nuevo desarrollo: valores de entradas, valores de salida, condicionales, obtenemos una visión más global del desarrollo a realizar, con lo que estamos más enfocados en el resultado y es menos frecuente tener que realizar tareas de depuración. El código es de mejor calidad.

Código más legible

Al hacer uso de la técnica de refactorización, se trabaja con código mucho más limpio, estructurado, y optimizado para su ejecución. Además si hay dudas en el mismo, siempre podemos consultar la prueba de validación para entender mejor su lógica.

Avanzamos paso a paso

El equipo de desarrollo está más enfocado. Primero se acomete una parte de la funcionalidad, realizando sus pruebas, posteriormente su desarrollo y validando esos requerimientos del proyecto. Es frecuente, que en interacciones posteriores se añadan restricciones y casuísticas sobre esa funcionalidad que enriquecen o completan el sistema. En esos casos, se repite el mismo proceso reutilizando esas bases de las pruebas que ya conocemos.

Los equipos serán más felices

Todos los puntos anteriores se traducen en buenas disciplinas que consiguen que el equipo trabaje de forma mucho más ágil y organizada. Los equipos de desarrollo hacen un análisis más en profundidad y los encargados de las pruebas se enfocan más en la calidad del software que en resolver errores de análisis o pequeñas taras que al detectarse en una fase más avanzada del ciclo de vida de un  producto, hacen que la perdida de tiempo sea mayor.

Podemos observar las grandes ventajas del desarrollo guiado por pruebas en una metodología con 40 años que se utiliza tanto como se debería. Es interesante ahondar más en esta metodología conociendo su ciclo de vida y casos de éxito de empresas u organizaciones que utilizan esta practica de la ingeniería del software.

 
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